MARI: Llegue al mundo esotérico por una serie de casualidades de la vida. (Ya que no creo en las casualidades) Cuando nacemos, ya tenemos un destino escrito en la palma de la mano. El mío era de ayudar a los demás. El numero 11 me guía. Así, mantengo desde hace más de 10 años una relación especial con el
tarot. He llegado a un punto de complicidad con ellas que a mí las cartas me hablan, me dicen en cada momento como está la persona, que piensa, que siente, que es lo que desea y hasta donde puedo informar al consultante. El
tarot va poniendo en mi boca lo que necesitas saber para salir de la encrucijada en la que te encuentras.
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